Ayer viernes, a las cinco de la tarde, terminó su peregrinación nuestro cohermano: ALBERTO AYERBE CHÁUX. Vivió 91 años, la misma edad de San Alfonso; como religioso consagrado, 72 años y como presbítero, 67 años.

Se dedicó a la formación como maestro de novicios y socio del Seminario San Alfonso. Fue ecónomo provincial, párroco y un “exquisito” y “melifluo” misionero y predicador. Gustaba preparar sus predicaciones. Sus trabajos los hacía siempre muy bien, con gusto. Estudió teología espiritual. Fuera del latín y el griego, hablaba con fluidez el inglés y el francés.

Se distinguió por sus buenos modales, el buen trato afectuoso y respetuoso hacia sus cohermanos. Los últimos años los pasó en la Basílica del Señor de los Milagros. Presidió la Eucaristía y confesó hasta el último momento.

La fotografía que encabeza este mensaje resume su vida: hombre identificado con San Alfonso y la Congregación, elegante, ministro del Señor, alegre.

Nos queda una vida por admirar y seguir. Descanse en paz “santo padre Ayerbe“, como en broma y en serio lo solíamos llamar.