GENARO SARNELLI

 Genaro Maria Sarnelli, hijo del Barón de Ciorani, nace en Nápoles el 12 de septiembre de 1702.

A los 14 años, tras la beatificación de Francisco Regis, decide hacerse jesuita. El padre lo disuade creyéndolo demasiado joven. Genaro emprende entonces los estudios de derecho que acaba con el título de doctor en ambos derechos en 1722. Habiéndose distinguido en el ejercicio de su profesión se enrola, no obstante, en la Congregación de los Caballeros Profesionales del Derecho y de la Medicina, dirigida por los Píos Operarios de san Nicolás de Tolentino. Entre las reglas de esta Asociación existe la obligación de asistir a los enfermos del hospital de los Incurables. Es aquí donde Genaro se siente llamado por Dios al sacerdocio.

En septiembre de 1728 se hace seminarista y es destinado por el Cardenal Pignatelli a la parroquia de santa Ana di Palazzo. Para poder estudiar tranquilamente se hospeda en el colegio de la Santa Familia, más conocido como el Colegio de los Chinos, fundado por Matteo Ripa. EL 8 abril del año siguiente deja el colegio de los Chinos para comenzar el 5 de junio del mismo año su noviciado en la Congregación de las Misiones Apostólicas.

El 28 de mayo de 1731 concluye el noviciado y el 8 julio del año siguiente se ordena sacerdote. Durante todos estos años, además de las visitas al hospital, se dedica a ayudar a los niños que son obligados a trabajar, enseñándoles el catecismo. Visita a los ancianos del geriátrico de san Genaro y a los marinos enfermos que yacen postrados en el hospital del puerto. Es éste también el tiempo en el que entabla amistad con san Alfonso de Ligorio y conoce su apostolado. Juntos se dedican a enseñar el catecismo a los laicos y organizan las capillas del atardecer.

Tras su ordenación, a Genaro se le encomienda por el Cardinal Pignatelli que dirija la enseñanza religiosa en la parroquia de los Santos Francisco y Mateo, en el barrio español. Cuando se da cuenta de la corrupción que impera entre las jóvenes, decide emplear todas sus energías en la lucha contra la prostitución. En este mismo tiempo (1733), san Alfonso debe defenderse de las injustas críticas que padece a causa de la fundación de la Congregación misionera del Santísimo Redentor en Scala (SA) el 9 de noviembre de 1732. En junio del mismo año, al llegar a Scala para ayudar al amigo durante una misión en Ravello, Sarnelli decide hacerse redentorista al tiempo que continúa siendo miembro de las Misiones Apostólicas. Desde el día de su entrada en la Congregación, en abril de 1736, se empeñará sin descanso en las misiones parroquiales y en escribir a favor de las “jóvenes en peligro”. Escribe también sobre la vida espiritual. Su cansancio es tal que llega a estar al borde de la muerte. Con el consentimiento de san Alfonso vuelve a Nápoles para tratarse. Allí emprende nuevamente su apostolado entre las prostitutas.

Además de dedicarse al apostolado redentorista y al de las Misiones Apostólicas, promueve la meditación comunitaria entre los laicos publicando “El mundo santificado”. Con otro libro suyo promueve una campaña contra la blasfemia. En 1741, al tiempo que planifica las grandes misiones predicadas en los suburbios de Nápoles, participa también en ellas y prepara la visita canónica del Cardinal Spinelli. A pesar de su permanente estado enfermizo sigue predicando hasta finales de abril de 1741 cuando, ya muy enfermo, vuelve a Nápoles donde muere el 30 de junio a la edad de 42 años. Sus restos descansan en Ciorani, primera iglesia redentorista.

Genaro Sarnelli nos ha dejado en herencia unas 30 obras dedicadas a la meditación, a la teología mística, a la dirección espiritual, al derecho, a la pedagogía, a la moral y a diversas temáticas pastorales. Su actividad social en favor de la mujer le ha merecido el ser considerado entre los autores que con mayor autoridad han afrontado esta temática en la Europa de la primera mitad del siglo dieciocho.

El 12 de mayo de 1996, el Papa Juan Pablo II lo beatíficó en la Plaza de San Pedro.

PEDRO DONDERS

Pedro Donders nace en Tilburg, Holanda, el 27 de octubre de 1809 del matrimonio Arnold Denis Donders y Petronila van den Brekel. Ninguno de sus dos hijos puede estudiar debido a que la familia; deben trabajar para ayudar a la casa. Pedro, sin embargo, alimenta desde la infancia el deseo de hacerse sacerdote. Con ayuda del clero de su parroquia, Pedro puede iniciar a los veinte años sus estudios en el Seminario Menor. Con el tiempo, el 5 de junio de 1841, es ordenado sacerdote.

Durante sus estudios de teología en el seminario, sus superiores lo orientan hacia las misiones de la colonia holandesa del Surinam. Llega a Paramaribo, capital de la colonia, el 16 de septiembre de 1842 y enseguida se entrega a la acción pastoral que lo retendrá hasta su muerte. Las primeras tareas comprenden visitas habituales a los plantíos a lo largo de los ríos de la colonia donde predica y administra los sacramentos, sobre todo a los esclavos. Sus cartas expresan su indignación por el duro trato a que tienen que someterse las poblaciones africanas que se ven obligadas a trabajar en los plantíos.

En 1856 es destinado a una estación de leprosos en Batavia. Salvo pocas interrupciones, éste será ya el escenario de su apostolado durante el resto de su vida. Su caridad le lleva a preocuparse no sólo por proporcionar a sus pacientes los bienes de la religión, sino que se preocupa también de curarlos personalmente cuando no logra convencer a las autoridades de que les proporcionen los adecuados servicios sanitarios. Por todos los medios a su alcance logra mejorar las condiciones de los leprosos, sobre todo gracias a la energía incansable con que informa a las autoridades coloniales de la necesidad que dichos enfermos tienen de atención médica. Cuando en 1866 los Redentoristas llegan a la colonia a fin de hacerse cargo de la misión del Surinam, el Padre Donders, juntamente con uno de sus cohermanos sacerdotes, pide ser admitido en la Congregación.

Los dos candidatos hacen su noviciado bajo la dirección del Vicario Apostólico, Mons. Giovanni Baptista Winkels y emiten sus votos el 24 de junio de 1867. El Padre Donders vuelve rápidamente a Batavia. Al contar ya con la ayuda de los leprosos, puede dedicar más tiempo a una obra que desde hacía largo tiempo deseaba emprender. Como Redentorista, su atención se dirige ahora a las poblaciones indias del Surinam. Se dedicará a esta obra hasta su muerte. Comienza aprendiendo las lenguas nativas y a instruir a los indios en la fe cristiana. Esto lo hará hasta que le abandonen las fuerzas y sea obligado a dejar en las manos de otros la obra comenzada.

En 1883, el Vicario Apostólico, queriendo relevarlo de la pesada carga que durante tanto tiempo ha cargado sobre sus hombros, lo traslada a Paramaribo y, más tarde, a Coronie. En noviembre de 1885, sin embargo, vuelve a Batavia. Aquí se hace nuevamente cargo de las tareas de antaño hasta diciembre de 1886 cuando su salud, ya muy deteriorada, lo obliga a guardar cama. Vivirá aún dos semanas. Le sobreviene la muerte el 14 de enero de 1887. Al extenderse su fama de santidad más allá de los límites del Surinam y de su Holanda natal, se introduce su causa de canonización en Roma. El 23 de mayo de 1982 es beatificado por el Papa Juan Pablo II.

FRANCISCO XAVIER SEELOS

 Francisco Xavier Seelos nace el 11 de enero de 1819 en Füssen, Baviera, Alemania. Es bautizado el mismo día en la iglesia parroquial de san Mang. Ya desde niño manifiesta el deseo de ser sacerdote. En 1842, tras concluir sus estudios de filosofía entra en el seminario diocesano.

Al encontrarse con los misioneros de la Congregación del Santísimo Redentor, fundada con la finalidad de evangelizar a los más abandonados, decide ingresar en esta congregación y ponerse al servicio de los inmigrantes de lengua alemana en Estados Unidos.

Es recibido en la Congregación el 22 de noviembre de 1848. Al año siguiente zarpará hacia Estados Unidos desde Le Havre, Francia, para llegar a New York el 20 de abril de 1843.

El 22 de diciembre de 1844, terminado el noviciado y completados sus estudios de teología, Seelos es ordenado Sacerdote en la iglesia redentorista de St. James en Baltimore, Maryland, USA. Tras su ordenación, trabaja durante nueve años en la parroquia de Santa Filomena en Pittsburgh, Pennsylvania, primero en calidad de vicepárroco con san Juan Neumann, superior de la comunidad religiosa, y, más tarde, durante otros tres años, como párroco siendo ya él mismo Superior de la comunidad. Durante este tiempo, ocupa también el cargo de Maestro de Novicios. Con Neumann se dedica a predicar misiones. Seelos comenta así su relación con Neumann: “Me ha introducido en la vida activa”, y “me ha dirigido como director espiritual y confesor”.

Su disponibilidad e innata amabilidad, su atención a las necesidades de los fieles hacen pronto de él una figura bien conocida como confesor experto y director espiritual hasta el punto de que vienen a él también de otras ciudades cercanas.

Fiel al carisma redentorista, lleva un estilo de vida modesto y se expresa con palabras sencillas. La temática de sus predicaciones, ricas en contenido bíblico, es fácil de entender incluso por la gente más sencilla. Una constante de su pastoral es su empeño por dedicarse a la formación de la fe de los pequeños. No solamente apoya este ministerio, sino que lo cree fundamental para el crecimiento interior de la comunidad cristiana de la parroquia. En 1854 es trasladado de Pittsburgh a Baltimore y, más tarde, en 1857, a Cumberland. En 1862 lo vemos ya en Annapolis, siempre ocupado en el servicio parroquial y entregado a la formación de los futuros Redentoristas en calidad de Prefecto de estudiantes. También aquí, es fiel a su imagen y continúa siendo pastor, amable y alegre, siempre atento a las necesidades de sus estudiantes y atento también a su formación académica. Se dedica sobre todo a infundir en estos futuros misioneros redentoristas el entusiasmo, el espíritu de sacrificio y el celo apostólico por el bien espiritual y temporal de la gente.

En 1860 es presentado como candidato a Obispo de Pittsburgh. El Papa Pío IX lo dispensa de esta pesada responsabilidad. El Padre Seelos se dedicará del 1863 al 1866 a la vida de misionero itinerante predicando en inglés y en alemán en los estados de Connecticut, Illinois, Michigan, Missouri, New Jersey, New York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island y Wisconsin.

Tras un breve período de ministerio parroquial en Detroit, Michigan, en 1866 es destinado a la comunidad redentorista de New Orleans, Louisiana. También aquí ejerce de párroco de la iglesia de Santa Maria Asunta. Es para los fieles un párroco alegre, disponible y singularmente sensible a las necesidades de los más pobres y de los más abandonados. Pero en los planes de Dios este ministerio en New Orleans está llamado a durar poco. En el mes de septiembre, exhausto tras haber visitado y cuidado a las víctimas de una epidemia de fiebre amarilla, contrae la terrible enfermedad. Tras varias semanas de enfermedad, que padece con santa resignación, pasa a la vida eterna el 4 de octubre de 1867 a la edad de 48 años y 9 meses.

Su Santidad el Papa Juan Pablo II proclamará al Padre Seelos Beato en la Plaza de San Pietro el 9 abril del Solemne Año Jubilar 2000.

 GASPAR STANGGASSINGER

 “Los santos tienen intuiciones especiales”, escribía el Padre Stangassinger. En cuanto a lo que a mí respecta, que no soy un santo, lo que me interesan son las verdades eternas: la encarnación, la Redención y la Santa Eucaristía.”

 Gaspar Stanggassinger, nació en 1871 en Berchtesgaden, al sur de Alemania. Es el segundo de 16 hijos. Su padre, hombre respetado por todos, es un campesino propietario de una cantera de piedra.

De joven, crece en él el deseo de hacerse sacerdote; de pequeño juega a serlo y “predica” breves sermones a sus hermanos y hermanas, conduciéndolos en procesión a una capilla entre los montes que circundan su casa.

A los diez años se le envía a Freising para continuar allí su educación. Tiene dificultad con los estudios. El padre le advierte de que si no supera los exámenes tendrá que dejar el colegio. Con su firme voluntad, con una notable dedicación y con su total fidelidad a la oración, su progreso es constante. En los años siguientes, durante las vacaciones, empieza a reunir en torno suyo a un grupito de chicos a los que exhorta a la vida cristiana, a formar una comunidad y a organizar su tiempo libre. Todos los días el grupo asiste a la santa misa, se entretiene en paseos o emprende alguna peregrinación. La dedicación de Kaspar para a estos chicos es admirable y llega hasta a arriesgar su vida por salvar a uno de ellos durante una escalada a la montaña.

Ingresa en el seminario diocesano de Munich y Freising en 1890 y emprende los estudios de teología. Para mejor discernir la voluntad de Dios, se impone un riguroso itinerario de oración. Bien pronto comprende que Dios lo llama a la vida religiosa. De hecho, tras una visita a los Redentoristas, le viene la idea de seguir su vocación misionera. A pesar de la oposición de su padre, entra en el noviciado redentorista de Gars en 1892. En 1895 es ordenado Sacerdote en Regensburg. Kaspar Stanggassinger entra a formar parte de la Congregación del Santísimo Redentor con la intención de ser misionero. Sin embargo, sus superiores le destinan a la formación de los futuros misioneros en calidad de vicedirector del seminario menor de Durrnberg, en Hallein. Se dedica totalmente a esta responsabilidad.

Como religioso, hizo voto de obediencia y vive este voto de modo admirable y coherente.

Todas las semanas dedica 28 horas a la enseñanza y siempre está disponible para los chicos. Los domingos no falta nunca para ayudar en las iglesias de las aldeas vecinas, sobre todo con la predicación. A pesar de la gran cantidad de obligaciones, está siempre atento y a la escucha de las necesidades del prójimo, sobre todo de los estudiantes que ven en él a un amigo más que a un superior. Aunque el reglamento de la formación era en la época muy estricto, Kaspar no se muestra nunca con modales ásperos.

Cuando le asalta la idea de haberse equivocado con alguien, no titubea jamás en disculparse humildemente.

Profundamente devoto de Jesús en la eucaristía, invita a los chicos y a los seglares, al predicarles, a que recurran al Santísimo Sacramento cuando tengan alguna necesidad o estén angustiados. Los anima a dirigirse a Cristo a fin de adorarlo y dialogar con Él como con un amigo. Su predicación a los fieles es una constante invitación a tomarse en serio la vida cristiana, a crecer en la fe a través de la oración y a una continua conversión. Su estilo es directo y atractivo, falto de aquellos tonos amenazadores tan propios de la predicación de la época.

En 1899, los Redentoristas abren un nuevo seminario en Gars. El Padre Stanggassinger es trasladado a él como director. Tiene 28 años. Tendrá tan solo el tiempo de predicar unos retiros a los estudiantes y de participar en la inauguración del año escolar.

El 26 de septiembre, su itinerario terreno acaba a causa de una peritonitis.

El proceso de Beatificación comienza en 1935 con el traslado de su cuerpo a la capilla lateral de la iglesia de Gars.

El 24 de abril de 1988 es proclamado “Beato” por el Santo Padre Juan Pablo II.

DOMINIK METHODIUS TRCKA

 El 24 de abril de 2001, en presencia del Santo Padre, fue promulgado el Decreto de reconociendo del Martirio de cinco Redentoristas, cuatro ucranianos y un checo.

El redentorista checo, Beato Dominick Methodius Trčka, nace el 6 de julio de 1886 en Frydlant nad Ostravici, Moravia, ahora República Checa. En 1902 se une a los Redentoristas y en 1903 comienza su noviciado.

Hace su profesión el 25 de agosto de 1904. Terminados los estudios es ordenado sacerdote en Praga el 17 de julio de 1910.

Dedica sus primeros años de sacerdocio a la predicación de misiones parroquiales. En 1919 es enviado a trabajar entre los fieles greco católicos, primero en la zona de Halic, Galizia, y, más tarde, en Eslovaquia, en la Eparquía de Prešov donde desarrolla una intensa actividad misionera. En marzo de 1935, la Congregación para las Iglesias Orientales lo nombra visitador apostólico de los monjes de San Basilio en Prešov y en Uzhorod. Cuando el 23 de marzo de 1946 se crea la viceprovincia de Michalovce, el P. Trčka es nombrado viceprovincial. Su celo le lleva a fundar nuevas casas y a formar a los jóvenes Redentoristas.

Durante la noche del 13 de abril de 1950, el gobierno checo suprime todas las comunidades religiosas. Tras un juicio sumario, el Padre Trčka es condenado a 12 años de cárcel durante los que es sometido a largos interrogatorios y a terribles torturas. En 1958 es trasladado a la prisión de Leopoldov. Encontrándose en una celda de castigo por haber entonado una canción navideña, contrae pulmonía y muere el 23 de marzo de 1959.

Es enterrado, primero, en el cementerio de la prisión y, tras la liberación de la Iglesia greco católica, sus restos son trasladados al panteón redentorista del cementerio de Michalovce el 17 de octubre de 1969.

El 4 de noviembre de 2001, el Papa Juan Pablo II proclama al Padre Dominick Methodius beato.

MYKOLAY CHARNETSKYI

Mykolay Charnetskyi nace el 14 de diciembre de 1884 en la aldea de Semakivka, en la Ucrania occidental, en el seno de una familia de campesinos grande y piadosa. Mykolay es el primero de nueve hijos. Recibe su formación básica en la aldea de Tovmach; ingresa más tarde en el colegio de San Nicolás en Stanislaviv (ahora Ivano-Frankivsk).

Mykolay descubre su vocación al sacerdocio a una edad muy temprana. Siendo muy niño expresa su intención de ser sacerdote. En 1903, el obispo Hryhoriy Khomyshyn lo envía a Roma a estudiar. El 2 de octubre de 1909, durante una breve visita a Ucrania, Charnetskyi se ordena sacerdote. El P. Mykolay regresa de nuevo a Roma para continuar sus estudios consiguiendo el doctorado en teología.

Desde 1910, el P. Charnetskyi es profesor de filosofía y teología dogmática en el seminario de Stanislaviv. Es también director espiritual del mismo seminario. Pero en lo más íntimo de su corazón anhela la vida monástica. En octubre de 1919 entra, pues, en el noviciado de Zboiska, Lviv, y el 16 de octubre de 1920 hace la profesión religiosa como Redentorista.

En 1926, los Redentoristas de la Provincia de Lviv, impulsados por el gran deseo de operar la reconciliación entre los cristianos y de convertir espiritualmente al pueblo abandonado, fundan un centro misionero en Kovel, en la región de Volhyn. Puesto que el Padre Charnetskyi es un ardiente misionero, es destinado a aquel centro. Bien pronto se gana el enorme respeto de la población local y hasta del clero ortodoxo. El Padre Mykolay abre un monasterio y una iglesia en Kovel y se esforzó al máximo por preservar la pureza del rito litúrgico oriental. En 1931, el Papa Pío XI toma nota de la obra extraordinaria del Padre Charnetskyi y lo nombra obispo titular de Lebed y Visitador Apostólico de los católicos ucranianos de las regiones de Volhyn y Pidliashsha. Estas regiones se convirtieron en el campo de la actividad del P. Charnetskyi durante 14 años, primero como misionero y, después, como obispo.

Como primer obispo redentorista ucraniano, es perseguido desde el principio de su actividad apostólica. Durante la ocupación soviética de Ucrania occidental, en 1939, los Redentoristas son obligados a dejar la región de Volhyn. El obispo Charnetskyi se traslada entonces a Lviv, al monasterio redentorista de la calle Zyblykevycha (ahora Ivana Franka).

Cuando se lleva a cabo la reapertura de la Academia Teológica de Lviv, en 1941, el Obispo Mykolay se convierte en profesor de filosofía, psicología y teología moral en dicha Academia. Su ecuanimidad, basada en una fe fuerte e imperturbable, su espíritu de obediencia y de oración, es para los estudiantes un buen motivo para considerarlo un hombre santo. El Obispo Mykolay Charnetskyi representa para ellos la imagen del religioso ejemplar y de la persona virtuosa.

En 1944, las tropas soviéticas penetran en Galizia por segunda vez. Da comienzo así la calle de la amargura del obispo Charnetskyi. El 11 de abril de 1945 es detenido e ingresado en prisión por la policía secreta soviética en la calle Lonskoho. El obispo sufrirá mucho: interrogatorios en plena noche, crueles palizas y diversas torturas. Más tarde es trasladado a Kiev donde padecerá otro año de sufrimientos mientras es trasladado su caso a los tribunales. El Obispo Mykolay Charnetskyi es condenado a diez años de prisión por el crimen de ser un “agente del Vaticano”. Pasa todo este tiempo junto al Arzobispo de la primera ciudad de Mariinsk, en la región de Kemeroc (Siberia), Mons. Yosyf Slipyi, y, más tarde, en algunas otras prisiones.

Según fuentes fidedignas, durante el tiempo de su prisión (desde su detención en Lviv, abril de 1945, hasta su liberación, 1956), el Obispo Charnetskyi padece en total 600 horas de torturas e interrogatorios y pasa el tiempo de su prisión en 30 cárceles y campos de concentración distintos. A pesar de todos estos sufrimientos, el obispo logra encontrar siempre una palabra de consuelo para sus compañeros de prisión. Los conforta espiritualmente y los conoce a todos por su nombre. No es de extrañar, por tanto, que el obispo Charnetskyi fuera tan popular entre los prisioneros: fue para ellos la única fuente de consuelo en ese tiempo.

El obispo Mykolay Charnetskyi transcurre los últimos años como prisionero en un hospital de la cárcel de Mordovia. En 1956, su salud empeora hasta el punto de que los médicos ya no alimentan esperanza alguna de que sobreviva. Han confeccionado ya para el obispo Charnetskyi el vestido especial previsto para la sepultura de los prisioneros. Vista su desesperada situación y para evitar ser inculpados de la muerte del obispo, la administración de la prisión decide excarcelarlo y enviarlo a Lviv. Tras su retorno a Lviv en 1956 y habiendo contraído hepatitis y una gran cantidad de otras enfermedades, el obispo Mykolay Charnetskyi es hospitalizado enseguida. Todos piensan que morirá de un momento a otro. Pero los planes del Dios son diversos. Decide prolongarle la vida de hombre de fe de cuya actividad tanta necesidad tiene la Iglesia ucraniana. El obispo sana y se traslada a un piso, al n. 7 de la calle Vechirnia, junto al Hermano Klymentiy, C.Ss.R. Allí continúa el Obispo Charnetskyi con su apostolado de perseverancia y oración. Dedica la mayor parte de su tiempo a la oración y a la lectura. Quien lo visita durante aquel período testimonia haberlo encontrado a menudo en éxtasis. Durante su permanencia en Lviv, el Obispo Charnetskyi permanece fiel a su misión de Buen Pastor y sustenta espiritualmente a sus cohermanos, prepara candidatos al sacerdocio y ordena a más de diez sacerdotes.

Desgraciadamente, la curación “milagrosa” del obispo Charnetskyi no dura mucho. El 2 de abril de 1959, el obispo muere en olor de santidad. Sus últimas palabras son un grito dirigido a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Los funerales del obispo tienen lugar el 4 de abril de 1959. La narración de su funeral, guardada en el archivo de la Provincia CSsR de Yorkton (Canadá), acaba con las siguientes palabras: “Todos creemos que llegará el día de su canonización porque fue verdaderamente un obispo santo”.

Todos los que conocieron al obispo Mykolay Charnetskyi testimonian unánimemente su santidad. No sorprende, por tanto, que muy poco tiempo después de su muerte gran cantidad de gente se dirigiera a él con sus oraciones. Ante la tumba del obispo, en el cementerio de Lychakiv, es fácil percibir esta impresión de santidad y de poder de intercesión ante Dios. Son muchas las personas que visitan la sepultura del Obispo Charnetskyi para encomendarse a él y pedir su intercesión al orar por sus diversas intenciones. Una mujer, a la que le habían amputado el brazo, toma tierra de la tumba del obispo y lo unta sobre el muñón que le queda. Se cura totalmente del mal que le ocasionó el daño. Desde entonces, la gente no cesa de tomar tierra de su tumba como remedio contra las diversas enfermedades.

Tomando nota de los testimonios de la vida de virtud del obispo Mykolay Charnetskyi y, sobre todo, de su fortaleza, de su ánimo y de su fidelidad a la Iglesia de Cristo durante el período de su persecución, el proceso de su beatificación comenzó en 1960. El 2 de marzo de 2001 se concluye a nivel de Eparquía y la causa es enviada a la Santa Sede. El 6 de abril de 2001, la comisión teológica reconoce el hecho del martirio del obispo Charnetskyi. El 23 de abril es estudiado su martirio por la asamblea de los Cardenales y el 24 de abril de 2001 el Santo Padre Juan Pablo II firma el decreto de beatificación del obispo Mykolay Charnetskyi, como beato mártir de la fe cristiana.

VASYL VSEVOLOD VELYCHKOVSKYI

Vasyl Vsevolod Velychkovskyi nace el 1 de junio de 1903 en Stanislaviv (ahora Ivano-Frankivsk) en el seno de la familia de los Velychkovskyi y Teodorovych, ambas con una larga tradición de sacerdotes entre sus miembros. Los padres de Vasyl, Volodymyr y Anna, educan a sus hijos en un espíritu de devoción cristiana. Este es el motivo por el que Vasyl alimenta desde la infancia el deseo de trabajar por la salvación de las almas.

Vasyl Velychkovskyi recibe su formación primera en la ciudad de Horodentsi. Ardiente patriota, y ya con quince años, se alista en la armada de Galizia en Ucrania para luchar por la independencia de su madre patria durante la Primera Guerra Mundial. De vuelta a casa en 1920, sano y salvo, Vasyl Velychkovskyi entra en el seminario de Lviv. En 1924 es ordenado diácono por el Arzobispo Andrey Sheptytskyi. Es entonces cuando Vasyl Velychkovskyi descubre su vocación religiosa. Con ayuda de su tía Mónica entra en el noviciado redentorista y al año siguiente, el 29 de agosto de 1925, profesa los votos de pobreza, castidad y obediencia. Dado que ha completado ya sus estudios de teología, al terminar su noviciado es ordenado sacerdote el 9 octubre del mismo año por el Obispo Y. Botsian.

Desde el inicio de su vida religiosa, sus superiores advierten su extraordinario talento de misionero. A fin de desarrollar estas dotes, tras haber enseñado durante dos años en el seminario menor redentorista, “Jovenado”, Vasyl es destinado a Stanislaviv para dirigir misiones junto a dos cohermanos más experimentados. El Padre Velychkovskyi da comienzo, así, a su actividad apostólica que durará 20 largos años – hasta el principio de la persecución de la Iglesia greco católica ucraniana.

El 16 de noviembre de 1928, el Padre Velychkovskyi es destinado al monasterio redentorista de Kovel. Se entrega enseguida al trabajo misionero que se realiza en las colonias de gentes de Galizia, dispersas en las regiones de Volhyn y Pidliashshia, Kholm y Polissia, y que se han separado de la Iglesia greco católica para adherirse a la Iglesia rusa ortodoxa. Además de dedicarse a las colonias de galizios, el P. Velychkovskyi organiza misiones para la población local de Volhyn, Polissia y Belarus. Con la ayuda económica del Arzobispo Sheptytskyi y de otros bienhechores, construye varias iglesias y capillas. En 1935, el P. Velychkovskyi regresa al monasterio de Stanislaviv para desempeñar el cargo de superior.

El P. Velychkovskyi continúa su actividad apostólica a gran escala a pesar de que en 1939 la Iglesia greco católica es perseguida por los soviéticos que han ocupado ya Ucrania occidental. En 1940 organiza una procesión con la participación de veinte mil fieles que, cargando con la cruz, atraviesan las calles de Stanislaviv. A pesar de las amenazas de la policía secreta soviética, el Padre Velychkovskyi no se arredra. En 1941, a petición del Arzobispo Sheptytskyi, parte para Ucrania central a fin de trabajar entre los ucraniano ortodoxos de Kamianets-Podilskyi. La actividad del nuevo sacerdote en favor de Ucrania despiertan, sin embargo, la sospecha de los alemanes que ya han ocupado la ciudad. Apenas tres días después de su llegada, el Padre Velychkovskyi es acusado de colaborar con las organizaciones de resistencia nacional ucraniana y es conminado a abandonar la ciudad en el plazo de veinticuatro horas. Se traslada a Ternopil y desempeña en esta ciudad el cargo de superior de la iglesia-monasterio de la Dormición.

En 1945, habiéndose apoderado el régimen soviético por segunda vez de Galizia, son detenidos en la noche del 10-11 de abril los representantes de toda la jerarquía greco católica. El 26 de julio de 1945, el Padre Vasyl Velychkovskyi es detenido en Ternopil imputándosele el delito de “propaganda antisovietica”. Durante el interrogatorio se le da la oportunidad de adherirse a la Iglesia rusa ortodoxa a cambio de su libertad. La respuesta es: “¡Jamás!” Más tarde, el Padre Velychkovskyi es trasladado a la prisión de Kiev donde durará la investigación de su caso unos dos años. Finalmente, el tribunal regional de Kiev lo condena a muerte por dos frases de carácter anticomunista (“horda roja” y “banda roja”) impresas en un calendario de bolsillo publicado por el Padre Velychkovskyi en Stanislaviv en 1939.

Durante los tres meses de prisión en una celda de condenados a muerte, el P. Velychkovskyi continúa fiel a sus obligaciones de sacerdote. Enseña a los prisioneros a orar; los instruye en las verdades de la fe cristiana y los prepara a recibir los Sacramentos. Los conduce a las puertas del Cielo. Llega finalmente la noche en que los guardias lo escoltan hasta fuera de la celda. No lo conducen, sin embargo, hasta el lugar de la ejecución, sino al despacho de la administración de la prisión. Una vez allí, le informan de que su sentencia a muerte ha sido conmutada por diez años de prisión.

Durante los dos primeros años, el Padre Velychkovskyi es recluido en un campo de la región de Kirovsk; más tarde es trasladado a las minas de Vorkuta. A pesar del trabajo extenuante, el Padre Velychkovskyi celebra la Eucaristía casi a diario – usa como cáliz una lata. “Aquella lata”-dice el Arzobispo Hermaniuk -“fue su cáliz, su patena, su altar, su iglesia y nada pudo destruir dicha iglesia porque [estaba fundada sobre su] fortísima convicción y sobre la gracia de Dios”. Muchos meses antes de su liberación, los amigos y compañeros prisioneros del Padre Velychkovskyi se las ingenian para que pueda trabajar, en lugar de en la mina, en el hospital de la prisión. Un cambio que le salva la vida porque diez años de prisión y de trabajos forzados le han quebrantado la salud. El 9 de julio 1955, el Padre Velychkovskyi es puesto en libertad.

A su regreso a Lviv, el Padre Velychkovskyi no encuentra ni iglesia ni capilla donde ejercer su ministerio, pero esto no lo desalienta. Se establece en un desván del número 11 de la calle Vozzyednannia. Allí construye un altar con viejas cajas de cartón. Los fieles visitan al Padre en pequeños grupos de cinco o seis a fin de participar en la eucaristía. Durante el período de clandestinidad de la Iglesia greco ortodoxa no teme celebrar la misa todos los días, dirigir ejercicios espirituales, y ser director espiritual de muchos devotos cristianos. En 1959, la Sede Apostólica nombra al Padre Vasyl Velychkovskyi obispo de la “Iglesia del Silencio”. A causa de la difícil situación por la que atraviesan las relaciones entre el vaticano y la Unión Soviética, su ordenación episcopal no tendrá lugar hasta cuatro años después.

El decenio de prisión no ha “corregido” o cambiado al Obispo Velychkovskyi. Continúa “difundiendo propaganda anticomunista entre la gente, no participa en trabajos de utilidad social, no cumple con sus deberes de ciudadano soviético; escribe un libro sobre el icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en que trata de probar, con ejemplos específicos, que los ateos no pueden ser buenos ciudadanos; escucha las transmisiones de radio Vaticana”. Esta lista de acusaciones basta para justificar una nueva detención del Obispo Vasyl Velychkovskyi que tiene lugar el 2 de enero de 1969. Esta vez la reclusión durará tres años. Se cumplirán en Kommunarsk, cerca de Donbass, y serán causa de un serio ataque al corazón del Obispo Velychkovskyi.

El 27 de enero de 1972 finaliza el segundo período de prisión. Esta vez se le prohíbe al obispo Velychkovskyi regresar a Lviv. Es enviado a Yugoslavia para que “descanse”. Aprovecha para visitar a su hermana en Zagreb y luego parte para Roma donde encuentra al Patriarca Yosyf Slipyi. Mantiene también una conversación privada con el Papa Pablo VI. Poco después, a invitación del Arzobispo Maksym Hermaniuk, el Obispo Velychkovskyi parte para Canadá.

Desgraciadamente, su estancia en la diáspora ucraniana del Canadá no durará mucho. El 30 de junio de 1973 el Obispo Velychkovskyi muere a la edad de 70 años después de haber ejercido durante 10 años su ministerio episcopal. Aunque su corazón ya no late en su cuerpo, sigue golpeando nuestras almas: “No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida” (Ap. 2,10).

Teniendo en cuenta los testimonios sobre la vida virtuosa del Obispo Vasyl Velychkovskyi y, sobre todo, su perseverancia, su ánimo y su fidelidad a la Iglesia de Cristo durante el período de persecución, el proceso de beatificación dio comienzo con ocasión del año Jubilar. El 2 de marzo de 2001, concluido el proceso a nivel de Eparquía, el caso es trasladado a la Sede Apostólica. El 6 de abril de 2001, la comisión teológica reconoce el hecho del martirio del Obispo Vasyl Velychkovskyi. El 23 de abril es estudiado este mismo martirio por la asamblea de los Cardenales y el 24 de abril de 2001 el Santo Padre Juan Pablo II firma el decreto de beatificación del Obispo Vasyl Velychkovskyi, beato mártir de nuestra fe cristiana.

ZYNOVIY KOVALYK

Zynoviy Kovalyk nace el 18 de agosto de 1903 en la aldea de Ivachiv Horishniy cerca de Ternopil, en el seno de una familia campesina y pobre. Antes de hacerse religioso trabaja como maestro de primaria en su aldea. Tiene un carácter fuerte y no llega nunca a componendas con su fe. Desde su infancia, el sueño de Wynoviy es ser sacerdote. Una vez descubierta su vocación a la vida consagrada, Wynoviy Kovalyk entra en los Redentoristas. Profesa el 28 de agosto de 1926; poco después es enviado a Bélgica a fin de completar sus estudios de filosofía y teología.

De regreso a Ucrania, Wynoviy Kovalyk es ordenado sacerdote el 9 de agosto de 1932; celebra su primera misa solemne el 4 de septiembre en su aldea natal, Ivachiv. Los pequeños iconos que conmemoran su ordenación llevan el siguiente texto: “Oh Jesús, acéptame (como sacrificio) juntamente al Santo Sacrificio de tu Cuerpo y de tu Sangre: recíbelo por la Santa Iglesia, por mi Congregación y por mi madre patria”. Cristo aceptó estas palabras que fueron una auténtica ofrenda. Bien pronto supo el Padre Kovalyk que estas palabras habían sido proféticas y que también muy pronto – solamente nueve años más tarde – habrían de cumplirse con su martirio.

Tras su ordenación, el Padre Kovalyk parte juntamente con el obispo Mykolay Charnetskyi hacia la región de Volhyn a fin de trabajar en la obra de reconciliación con los ortodoxos ucranianos. El joven sacerdote es una auténtica alegría para sus cohermanos. El Padre Kovalyk tiene espíritu, tiene una bonita voz y posee una dicción muy cuidada. Es buen cantor y un auténtico predicador que encandila a todos. Su devoción y labor apostólica atrae a millares de personas.

El Padre Kovalyk ama de todo corazón a la Madre de Dios y no deja nunca de mostrar su sincera piedad hacia Maria. Estas cualidades hacen ciertamente que el Padre Kovalyk tenga un gran éxito en su actividad misionera.

Tras varios años de trabajo en la región de Volhyn, el Padre Kovalyk se traslada a Stanislaviv (ahora Ivano-Frankvsk) para dirigir las misiones que se dan en la ciudad y en las aldeas circunstantes. En 1939, poco antes de la invasión soviética, se traslada a Lviv, al monasterio redentorista de calle Wyblykevycha (ahora Ivana Franka) y se encarga de la economía del monasterio.

El celoso sacerdote continúa también predicando la Palabra de Dios cuando da comienzo la invasión soviética. Un campo importante del trabajo del P. Kovalyk es el de las confesiones; es una actividad apostólica en la que tiene particular éxito: está siempre rodeado de gran número de fieles que buscan su ayuda espiritual.

Mientras la mayor parte de los ucranianos de Galizia se encuentran acobardados por el terror, el Padre Wynoviy da muestras de un ánimo admirable. Muchos predicadores se han vuelto ya extremadamente cautos en sus sermones. Tratan de eludir los temas espinosos de la actualidad y se centran en exhortar al pueblo a ser fiel a Dios. El Padre Kovalyk, por el contrario, no tiene nunca miedo a condenar abiertamente las costumbres ateas introducidas por el régimen soviético. Sus sermones causan un fuerte impacto en los oyentes pero, al mismo tiempo, son un peligro no pequeño para el predicador. Avisado por los amigos del posible peligro que corre a causa de su modo de predicar, el Padre Kovalyk responde: “Acogeré con alegría la muerte, si ésta fuera la voluntad de Dios, pero no abandonaré nunca mis compromisos con mi conciencia de predicador”.

Él último gran sermón del Padre Kovalyk tuvo lugar en Ternopil el 28 de agosto de 1940 con ocasión de la fiesta de la Dormición de la Madre de Dios. Aquel día los fieles que escuchaban al Padre Kovalyk eran alrededor de diez mil. Su sueño de martirio se realizaría pocos meses más tarde.

La noche del 20-21 de diciembre de 1940, los agentes de la policía secreta soviética penetraron en el monasterio de los Redentoristas para detener al Padre Kovalyk por sus sermones con ocasión de la Novena de la Inmaculada que tuvieron lugar en la iglesia del monasterio. Antes de dejar a sus cohermanos, el Padre Kovalyk pidió a su superior, Padre De Vocht, su última bendición y absolución.

Durante mucho tiempo los Redentoristas trataron de saber el paradero de su cohermano detenido, pero solo hasta abril de 1941 no llegaron a saber que el Padre Kovalyk había sido confinado como preso en la calle Zamarstynivska (la famosa prisión “Brygidky”). Durante su reclusión, que duraría seis meses, el Padre Kovalyk padece 28 penosos interrogatorios; tres veces es conducido a otras tantas cárceles para ser interrogado en ellas. Después de uno de estos interrogatorios, especialmente acompañado de torturas, el Padre Kovalyk enferma a causa de una hemorragia masiva.

Mientras permanece recluido en la prisión, el Padre Kovalyk continúa con su labor apostólica. Comparte una mísera celda (4,20m por 3,50m) y sin mobiliario alguno con otros 32 compañeros. El Padre Kovalyk reza el rosario todos los días juntamente con los prisioneros y un rosario entero el domingo. Además, dirige la oración litúrgica; durante el mes de mayo organiza plegarias a la Madre de Dios y el día de Reyes invita a sus compañeros a la bendición del agua. Además de orar, el Padre Kovalyk administra el sacramento de la reconciliación, dirige ejercicios espirituales y enseña el catecismo, consuela a sus compañeros narrando – con su estilo típico e ingenioso – diversas historias religiosas. No es de asombrar, por tanto, el hecho de que los prisioneros – gente con una extrema necesidad de esperanza y de consuelo – quisieran de todo corazón al Padre Kovalyk por su celo apostólico.

En 1941, cuando las tropas alemanas comienzan su ofensiva, los guardianes de la prisión, ansiosos por huir, y al ver que no pueden llevar consigo a los prisioneros, disparan sobre ellos. Pero no les basta con la intención de matar al Padre Kovalyk disparándole; recordando sus sermones sobre Cristo crucificado, lo clavan en el muro de la prisión a la vista de sus compañeros prisioneros.

Cuando las tropas alemanas entran en Lviv, abren rápidamente las cárceles para limpiar el lugar de la pila de cadáveres putrefactos. La gente corre a las prisiones con la esperanza de encontrar algún pariente. Todos testimoniarán la horrible visión de aquel sacerdote crucificado en la pared de la prisión, su abdomen abierto en canal y en su interior un feto humano.

Para describir al Padre Zynoviy Kovalyk podemos emplear justamente las palabras de vísperas del común de Mártires que se refieren al soldado glorioso e invencible que, armado con la Cruz, vence al enemigo y recibe la corona de la victoria del único Vencedor y Dios que reina por siempre. El dichoso martirio del Padre Zynoviy Kovalyk puede servir como representación gráfica de las siguientes palabras de la Biblia: “Las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz su esperanza estaba llena de inmortalidad; por una breve pena recibirán largos beneficios, pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí” (Sab. 3, 1.4-5).

Teniendo en cuenta los testimonios sobre la vida virtuosa del P. Zynoviy Kovalyk y, sobre todo, su perseverancia, su ánimo y su fidelidad a la Iglesia de Cristo durante el período de persecución, su proceso de beatificación se inició con ocasión del año Jubilar. Concluido el proceso a nivel de Eparquía, el 2 de marzo de dicho año es enviada la causa a la Sede Apostólica. El 6 de abril, la comisión teológica reconoce el martirio del Padre Kovaly; el 23 del mismo mes es estudiado su martirio por la asamblea de Cardenales y el 24 de abril de 2001 el San Padre Juan Pablo II firma el decreto de beatificación del P. Zynoviy Kovalyk, beato mártir de la fe cristiana.

IVAN ZIATYK

Iván Ziatyk nace el 26 de diciembre de 1899 en la aldea de Odrekhova, a una veintena de kilómetros al sureste de la ciudad de Sanok (ahora territorio polaco). Sus padres, Stefan y Maria, son campesinos pobres. A los 14 años, Iván pierde al padre. La madre y el hermano mayor, Mykhailo, que asume el papel de padre, deben pensar en la educación del niño.

Iván es un niño muy tranquilo y dócil. Ya desde la escuela primaria demuestra ser un alumno dotado. Se nota también la profunda piedad del chico. Completa su formación media y superior en el colegio de Sanok donde estudia del 1911 al 1919. Se pueden advertir sus óptimos resultados académicos y su comportamiento ejemplar. En 1919, Iván Wiatyk entra en el Seminario católico ucraniano de Przemysl y el 30 de junio de 1923 obtiene la licenciatura con mención especial. El mismo año, terminados los estudios teológicos, es ordenado sacerdote.

De 1925 a 1935, el P. Ziatyk trabaja como Director del Seminario católico ucraniano en Przhemysl. A la dirección espiritual de los seminaristas añade su aportación a la formación intelectual de aquéllos: enseña catequética y teología dogmática en el mismo seminario. Además, desarrolla la tarea de director espiritual y de profesor de catequesis en el Colegio femenino ucraniano de Przemysl.

El P. Iván Ziatyk es persona muy amable, obediente, intensamente espiritual. Quien lo encuentra queda impresionado por su persona. Durante largo tiempo, el P. Ziatyk alimenta el deseo de entrar en un monasterio. Aunque a sus superiores eclesiásticos no les agrada esta idea, el P. Iván Ziatyk toma su decisión final el 15 de julio de 1935 y entra en la Congregación Redentorista.

Terminado su noviciado en 1936, en Holosko (Lviv), el P. Ziatyk es enviado al monasterio de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Stanislaviv (ahora Ivano-Frankivsk). Sin embargo, no permanecerá largo tiempo allí: en el otoño de 1937, el Padre Ziatyk es trasladado a Lviv, al monasterio de la calle Zyblykevycha (ahora Ivana Franka), nn. 56-58. Allí asume el cargo de ecónomo del monasterio. Sustituye allí también al superior, Padre De Vocht, que debe ausentarse. En 1934, los Redentoristas abrieron su Seminario de Holosko y el Padre Ziatyk es destinado al mismo como profesor de Sagrada Escritura y Teología Dogmática. Del 1941 al 1944 es superior del monasterio de la Dormición de la Madre de Dios, en Ternopil, y del 1944 al 1946 es superior del monasterio de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Zboiska (Lviv) en el que se encuentra el seminario redentorista (Jovenado).

El fin de la Segunda Guerra Mundial señala el comienzo de un terrible período para la historia de Ucrania, para la Iglesia greco católica y para la Provincia Redentorista de Lviv. Son arrestados todos los obispos greco católicos y en la primavera de 1946 la policía secreta soviética reúne a los Redentoristas de Termopil, Stanislaviv, Lviv y Zboiska en Holosko, confinándolos en un ala sin calefacción del monasterio. También el Padre Ziatyk está entre éstos. Los Redentoristas permanecen allí durante dos años bajo la constante vigilancia de la policía secreta. Se les pasa revista tres o cuatro veces por semana. Los cohermanos son sometidos frecuentemente a duros interrogatorios durante los que, naturalmente, se les ofrecen diversos beneficios a cambio de su renuncia a la fe y a la vocación monástica. El 17 de octubre de 1948, a todos los Redentoristas de Holosko se les hace subir a camiones que los transportan al monasterio Estudita de Univ.

Casi de inmediato, el Provincial redentorista, Padre Joseph De Vocht, es expatriado a Bélgica. Antes de su salida, deja el cargo de Provincial de la Provincia de Lviv y de Vicario General de la Iglesia greco católica ucraniana en manos del Padre Iván Ziatyk, atrayendo así sobre él todo la atención de la policía. El 5 de enero de 1950 deciden arrestarlo y el 20 de enero ejecutan dicha orden. Tras numerosos interrogatorios, el 4 de febrero de 1950, el Padre Iván es acusado del siguiente delito: “Iván Ziatyk ha sido efectivamente miembro de la orden de los Redentoristas desde 1936; promueve las ideas del Papa Romano y se dedica a la difusión de la Fe católica en todo el mundo y a hacer que todos se hagan católicos”.

Las investigaciones sobre Ziatyk durarán dos años y el P. Ziatyk vive todo este tiempo entre las paredes de las prisiones de Lviv y Zolochiv. Tan solo durante el tiempo que va del 4 de julio de 1950 al 16 de agosto de 1951 es interrogado 38 veces; en total, serán 72 los interrogatorios. A pesar de las terribles torturas que acompañan cada sesión, el Padre Ziatyk no traiciona su fe ni se somete al régimen ateo, aunque sus parientes más cercanos tratan de persuadirlo.

El veredicto le es anunciado en Kiev el 21 de noviembre de 1951. Es condenado a 10 años de prisión por haber “colaborado con la organización nacional antisoviética y con la propaganda antisoviética”. Será internado en el campo de concentración de prisioneros de Ozernyl, cerca de la ciudad de Bratsk, en la región de Irkutsk.

Durante su reclusión, el Padre Ziatyk padece terribles torturas. Según algunos testigos, el Viernes Santo del 1952, el Padre Iván Ziatyk es violentamente golpeado, se le sumerge en agua helada y se le deja allí, inconsciente, a la intemperie del frío siberiano. Los golpes y el frío lo conducirán a la muerte tres días más tarde, el 17 de mayo de 1952, en el hospital de la prisión. El Padre Ziatyk es enterrado en el distrito de Taishet de la región de Irkutsk. El Gran Arquitecto prepara así otro precioso lugar para él en el gran mosaico del martirio.

Tomando nota de las declaraciones y testimonios de la vida de virtud del Padre Iván Ziatyk y sobre todo de su tenacidad, de su ánimo y de su fidelidad a la Iglesia de Cristo durante el período de persecución, se inicia su proceso de beatificación con ocasión del año Jubilar. El 2 de marzo de 2001, el proceso concluye a nivel de Eparquía y al caso es trasladado a la Sede Apostólica. El 6 de abril de 2001, la comisión teológica reconoce el hecho del martirio del Padre Ziatyk y el 23 de abril su martirio es examinado por la asamblea de Cardenales. Por fin, el 24 de abril de 2001, el Santo Padre Juan Pablo II firma el decreto de beatificación del Padre Iván Ziatyk como beato mártir de la fe cristiana.