Dos sacerdotes, cinco seminaristas y cinco jóvenes de la Pastoral Juvenil asistieron con fe y ardor, en nombre de la Pastoral Juvenil Redentorista de Colombia a la JMJ – RIO 2013. Poco a poco conoceremos su experiencia.

LA JMJ, UNA EXPERIENCIA QUE TE MARCA.

Jun. Andrés Mauricio Ávila Bonilla.

 Hace unos años leí un libro llamado el diario de un mago o el peregrino de Compostela de Paulo Coelho, desde ese momento nació en mi un vivo deseo de, algún día, sentirme peregrino. Para en el trayecto poder experimentar esa sensación de poder encontrar en el horizonte un punto fijo, que me llevara a encontrarme conmigo mismo y con el Señor,  a pesar de ser extraño en una tierra extraña.

 Y gracias a Dios este deseo se vio cumplido en la pasada JMJ de Rio 2013. Sé que muchos pueden pensar que este viaje es simple turismo o un buen paseo y  la verdad es que para muchos jóvenes fue así. Pero para la gran mayoría de nosotros, esta experiencia realmente se convierte en un encuentro cercano con Dios, con el hermano y con uno mismo en medio de la desinstalación.

 En nuestro caso, la delegación Redentorista, contamos con la gracia de vivir la semana misionera o pre-jornada que se realizó en la población de Cachoeira Paulista, de la diócesis de Lorena, del estado de Sao Pablo. Esta experiencia fue muy gratificante, pues además de compartir con los habitantes del lugar y aprender sus costumbres e incluso vivir con ellos, nos dejamos impresionar por su amabilidad, cariño y ejemplo de religiosidad. Se esmeraron en la organización y sobretodo en hacernos sentir en familia, realmente se lucieron con todos los preparativos, nos dejaron cautivados con su calidez, pues sin conocernos nos abrieron las puertas de sus casas y nos hicieron parte de su hogar. Aunque el idioma y la cultura son distintas, siempre imperó el lenguaje de la amistad y el sentirnos unidos como hermanos en la familia de los cristianos.

 Basílica significa casa del rey y en realidad eso es lo que uno siente al encontrarse con Aparecida, la majestuosidad de este templo, sin lugar a dudas deja descubrir la grandeza del Señor, y se siente con certeza que el rey habita en este lugar y deja ver su rostro más tierno en la maternal figura de nuestra Señora de Aparecida. María Aparecida te hace sentir que Dios no nos deja solos, pues ha puesto su morada en medio de nosotros, esta es una prueba más del invaluable tesoro que para los brasileños es la religiosidad.

 Definitivamente la semana de jornada en Rio es una experiencia que no sabría como describir, tal vez las condiciones de alojamiento no fueron las mejores, pero sentir vibrar a tu lado la iglesia joven; como lo decían los mismos brasileros, te hace ver en realidad que esta iglesia tiene más vida que nunca, pues allí en esas lejanas tierras del continente americano latía el corazón de la iglesia, un corazón joven con anhelos de gritarle al mundo que la iglesia está viva y que el mensaje de Jesús sigue haciéndose vida en esos casi cuatro millones de jóvenes.

 En resumen puedo decir que en esa pequeña babel en la que todos hablábamos idiomas distintos,  nos unía ese amor por Cristo y esa pasión por la iglesia; demostrando que todas las rivalidades se trascienden y no importa quien está a tu lado, si es latino, europeo u oriental, para él siempre habrá un abrazo de hermanos y un saludo de paz.

 Pero sobretodo esta peregrinación me regala una visión más amplia, en una dimensión completamente diferente acerca de la grandeza de nuestra iglesia. Y al mismo tiempo no me permite alejar la vista de un hecho innegable: muchos no conocen a Cristo. Es allí donde somos enviados, donde somos realmente misioneros, trascendiendo, más que las fronteras de nuestros países, las fronteras humanas, para mostrarle a ese otro que está a tu lado, con tu ejemplo que Cristo está vivo y lo llama a ser protagonista de la historia, solo basta que se deje tocar por Él para que sienta como Él transforma su vida y le da eso tan anhelado, la verdadera felicidad.