Parroquia San Joaquín, Risaralda, Caldas

La misión en este municipio de Caldas tuvo su inauguración el 16  de junio con la procesión y Eucaristía presidida por el P. Pablo Grajales (párroco) y concelebrada por el P. Luis Alonso Ochoa (vicario parroquial) y los PP.  Carlos Carreño, Antonio Rincón, Joaquín Carreño y Mauricio Monroy. A esta misión se unieron doce seminaristas.

 

La misión en este municipio de Caldas tuvo su inauguración el 16  de junio con la procesión y Eucaristía presidida por el P. Pablo Grajales (párroco) y concelebrada por el P. Luis Alonso Ochoa (vicario parroquial) y los PP.  Carlos Carreño, Antonio Rincón, Joaquín Carreño y Mauricio Monroy. A esta misión se unieron doce seminaristas.

Ese mismo día se hizo el envío misionero a las primeras veredas: La Trinidad, Guamito, Morro Azul, Montecristo, Surrumbí, La Bohemia, Esperanza Baja, Esperanza Alta. Las misiones en cada vereda terminaron el viernes siguiente con la clausura y el acostumbrado compartir comunitario.

El día sábado los misioneros se trasladaron a las siguientes veredas para continuar con la segunda semana de misión: La Rica, Chavarquía Baja, La Miranda, Los Muros, El Descanso, Aguabonita, La Tolda Y La Frisolina.

La tercera semana de misión llegó a las veredas: La Laguna, Chavarquía Alta, La Pielroja, Quiebra De Varillas, Guacaica Alta, Guacaica Baja, El Palo y La Cancana. La última semana de misión tuvo la actividad misionera en las veredas: Limones, Romelia, Brillante, Banderas, Media Cuesta, sector 1 (san Javier, girasoles, san Joaquín) y los tres sectores del pueblo. En esta cuarta semana diversas actividades reforzaron el trabajo emprendido, el miércoles: la marcha por la vida y por la paz; el jueves: el encuentro de niños y jóvenes de todas las zonas misionadas; el sábado: el gran desfile de carrosas con  las virtudes marianas. Ese mismo sábado se celebró la Eucaristía de acción de gracias y cierre de la misión.

La misión de Risaralda nos acercó al esfuerzo constante y humilde del pueblo, al empuje y el talante del campesino caldense. Risaralda, como muchos otros pueblos de nuestro país, sufre por la injusta distribución de los bienes y el abandono a las familias más necesitadas, a pesar de que es un municipio productor de café y banano, entre otros. Además, se suman diversas problemáticas como la drogadicción, la prostitución, la infidelidad y la violencia intrafamiliar. La misión buscó sembrar esperanza en estas situaciones trasmitiendo el Evangelio de Cristo a todas las personas.

La misión tuvo una gran acogida entre las familias: participaron con alegría de la experiencia misionera asistiendo a los encuentros y las celebraciones eucarísticas; recibieron con gozo a los misioneros para la bendición de sus hogares; los niños expresaban su interés por asistir a la misión infantil. Y como dato a destacar fue la numerosa participación de los jóvenes en la misión juvenil y en la Eucaristía.

Risaralda ya había experimentado los frutos de la misión redentorista cuando un nutrido grupo de misioneros, hace ya 17 años, estuvieron en medio de esta población. Con sentido agradecimiento recuerdan a los misioneros de aquellos años, los PP. Ariel Nieto, Aristóbulo Chaparro, Crispín Toloza, Samuel Torres, Vicente Tarazona, Pedro Ignacio Jaimes. Su paso por estas tierras dejó gran testimonio evangélico.

La entrega constante de los misioneros en esta ocasión,  la disponibilidad de ir hasta los hogares más alejados y compartir siempre con ellos, fue el signo más elocuente que quedará en la memoria de todas las personas. La misión ha marcado los corazones tanto de nuestros misioneros como de la gente que nos acompañó durante este mes.

Agradecemos a Dios por el desarrollo de esta misión y confiamos que Cristo Misionero siga bendiciendo a este bello municipio de Caldas.