Día: 31 julio 2020

NOVENA A SAN ALFONSO: DÍA 9

NOVENA A SAN ALFONSO: DÍA 9

publicado julio 31, 2020

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

1. ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesús, que a ejemplo de San Alfonso nos has enviado a proclamar la alegría de tu Evangelio y has prometido permanecer siempre con nosotros. Mira a tu Iglesia y derrama los dones de tu abundante redención, para que podamos ofrecer un servicio más auténtico en la misión.

Quédate con nosotros, Señor, para que te amemos en el misterio de tu encarnación en el pesebre, en tu caridad en la Eucaristía, en el sacrificio redentor de tu cruz y en la experiencia pascual de tu resurrección. Al igual que San Alfonso queremos ser sal y luz, para dar una respuesta de amor a las esperanzas del mundo herido.

San Alfonso amigo de los pobres, que tu testimonio nos estimule al ritmo del Evangelio de Cristo como Iglesia que sale a las periferias geográficas, sociales y existenciales. Madre del Perpetuo Socorro, concédenos amar a Dios siempre en nuestros hermanos, para que avancemos en el camino de la verdad y de la justicia. Amén.

2. REFLEXIÓN

Del Evangelio según San Mateo (Mt 28, 16 – 20)

Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que les había indicado Jesús. Al verlo, se postraron, pero algunos dudaron.

  Jesús se acercó y les habló:

   —Me han concedido plena autoridad en cielo y tierra. Vayan y hagan discípulos entre todos los pueblos, bautícenlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

Palabra del Señor

 

San Alfonso y el compromiso misionero

Desde el principio de su servicio pastoral, san Alfonso María Ligorio abrazaba con cariño especial a los más pobres y abandonados espiritual y físicamente. A ellos también siguió siendo fiel hasta sus últimos días. “Siendo beneficiario de una luz divina – como escribe uno de sus biógrafos – durante toda su vida penetraba con sus ojos luminosos las oscuridades y reflexionaba sobre cómo podría darles luz.” Llenaba los días de su vida sacerdotal con la predicación intensiva y el servicio de la confesión. Llegó a ser un predicador, confesor y misionero muy buscado y valorado. Teniendo en cuenta a la gente sencilla, en su predicación dejaba de predicar de manera floreada y exquisita, como se predicaba entonces, y les transmitía, de manera simple, la profundidad y la belleza de la Palabra de Dios.

San Alfonso nos enseña que la Iglesia debe estar en salida, ser sal y luz del mundo, que dinamice la pastoral al ritmo del Evangelio. Alfonso, poco a poco, fue adquiriendo experiencia misionera. Junto con otros sacerdotes empezó a hacer cíclicamente misiones en ciudades pequeñas colindantes con la capital y en varios pueblos del Reino de Nápoles, donde se encontraba a gente mucho más pobre y abandonada que los niños descuidados de la ciudad donde vivía.

Finalmente, San Alfonso, reconociendo el estado de esta gente, al mismo tiempo se dio cuenta de que estos pobres, abandonados religiosamente, a menudo, más que un pan, deseaban a Dios. Decidió entonces actuar y por eso consultó a varias personas para estar seguro de la voluntad de Dios. Hizo el voto de sacrificarse para la evangelización de los pobres y abandonados, al cual permaneció fiel hasta el fin de su larga vida.

3. GOZOS.

DE ALFONSO LAS VIRTUDES Y GLORIAS CELEBREMOS Y HUMILDES INVOQUEMOS SU CELESTIAL PODER.

Lumbrera de la Iglesia,

derramas luz de ciencia,

ilustras la conciencia de justo y pecador.

DE ALFONSO LAS VIRTUDES…

 

Jesús en el pesebre,

Jesús en el calvario,

Jesús en el sagrario

fue tu dulce pensar

DE ALFONSO LAS VIRTUDES…

Por la celeste Reina,

tu corazón ardía;

tu pluma docta y pía

sus glorias ensalzó.

DE ALFONSO LAS VIRTUDES…

 4.ORACIÓN FINAL

 Glorioso San Alfonso que amaste a Dios, a María Santísima y al prójimo, e impulsado por este sentimiento anunciaste la abundante redención en tus escritos, misiones y trabajos, enciende en nuestra comunidad la gracia de amar y seguir tus pasos en el anuncio de la Buena Nueva que transforma nuestra sociedad.

Tú que, movido por el Espíritu Santo, no dudaste en proclamar el Evangelio del Señor, te pedimos que intercedas por nosotros, a fin de vivir solidariamente nuestras dificultades y confiar más intensamente en la misericordia del Padre y en su voluntad para con nosotros. Amén.