Día: 4 agosto 2020

BANCARROTA EN EL AMOR CONYUGAL

BANCARROTA EN EL AMOR CONYUGAL

publicado agosto 4, 2020

El amor humano como experiencia eminentemente humana corre los mismos riesgos de la existencia del hombre: nace, crece o se estanca, madura o se queda raquítico, puede hacerse eterno o puede morir, si no se  le cultiva como a una planta delicada. La palabra ‘amor’ ha adquirido desde la segunda mitad del siglo XX una importancia capital; el Papa Francisco ha dicho del amor que “es el principio vital del consentimiento conyugal”. No es el consentimiento matrimonial el que genera la pareja, sino que es el amor el que produce el consentimiento.

 Se habla frecuentemente del divorcio legal, pero poca mención se hace del ‘divorcio afectivo’ que consiste en la figura de un matrimonio en el que no existen ni el afecto ni la relación interpersonal profunda de pareja; quizás solo existe el compromiso de fingir unidad en vista  a no causar daño a los hijos, o no suscitar escándalo social. Muchas veces el ‘divorcio afectivo’ puede causarles más perjuicio a los hijos que el divorcio legal.

Un término frecuente en las empresas comerciales es el de  ‘quiebra’ o ‘bancarrota’; también la pareja humana puede entrar en ‘bancarrota’. Un autor desconocido afirma que el matrimonio entra en ‘quiebra’ cuando se admite la incapacidad de cambiar, cuando una pequeña debilidad se convierte en un obstáculo insuperable, cuando el egoísmo se convierte en norma, cuando el amor se reduce a contacto a flor de piel, cuando el derecho se impone al amor, cuando el engaño sustituye  a la verdad, cuando la presencia resulta ausencia, cuando el amor fue un ayer y no un hoy y mañana.

Pero si el amor conyugal llegase desafortunadamente a la ‘quiebra’, siempre queda la posibilidad de  una recuperación. Una pareja de esposos podrán salir de la ‘bancarrota’ del amor si los dos superan la soledad, si los dos sacrifican por el otro su propia libertad, si los dos limpian su vida de las rutinas, si los dos hacen del amor la savia de su vida, si los dos se apoyan el uno en el otro en su camino hacia  la plenitud, si  los dos edifican la paz del hogar, si los dos tienen la misma fe, esperanza y amor, si los dos descubren que ambos realizan el plan de Dios sobre la pareja….. La misma pareja puede descubrir muchos otros medios para superar la bancarrota.

Muchos  jóvenes se sienten desmotivados ante un futuro matrimonio cuando ven que sus propios padres fracasaron en el matrimonio. Una pareja de esposos que fracasa es el comienzo del fracaso del matrimonio de sus hijos. Lo demuestra la experiencia.  No  olvidemos que la familia es la primera escuela de los hijos; y es, por tanto, la primera escuela donde se aprende amar y a ser amados.