Autor: Redentoristas Colombia

LA COMUNICACIÓN  DENTRO DE LA FAMILIA

LA COMUNICACIÓN DENTRO DE LA FAMILIA

publicado julio 20, 2020

Pbro. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

El ser humano –varón o mujer- fue creado para la comunicación interpersonal; el ser humano como ‘ser social’ necesita vitalmente comunicarse con sus semejantes. Esto se debe a que fue creado a imagen de Dios, Comunidad de Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que se expresan como un NOSOTROS que viven un diálogo profundo y fecundo.

En nuestro tiempo la situación del pluriempleo ha hecho difícil la comunicación entre esposos, padres e hijos; el niño en el jardín, el papá  y la mamá en el trabajo; cuando por la tarde se reencuentran, están cansados, necesitan reposar para volver  nuevamente a la jornada de trabajo al día siguiente. Cuándo podrán dialogar?. La presencia del computer en casa ha facilitado el trabajo desde el hogar. Sin embargo, durante el período de la ‘cuarentena’ por causa del ‘covid 19’ se agravó el problema de la violencia intrafamiliar. Por qué?.

Para llevar a cabo la misión de la familia de ‘personalizar’ y ‘socializar’ es imprescindible la comunicación dentro de la familia. La comunicación intrafamiliar tiene muchos canales o mecanismos: desde una mirada, un gesto de la boca, una sonrisa, un movimiento de las manos, una palabra, una acción, etc. De este modo el ser humano revela su interior y puede  también conocer la interioridad del otro.

.Hoy día hay muchos mecanismos para la comunicación: Tv., el celular, las redes sociales, la prensa, la mímica, etc. que facilitan la comunicación; sin embargo, de parte de la misma persona existen factores que la bloquean. F. Jiménez, en su libro ‘La Comunicación interpersonal’ hace mención de expresiones verbales que obstaculizan una buena comunicación y enumera 47: entre otras: las respuestas ásperas, la crítica, el espíritu burlón, el humor hiriente, corregir  en público, no decir la verdad, etc.

Este mismo autor alude a otras 46 expresiones no verbales, entre otras: el mutismo, el tono de voz, la irritabilidad constante, inestabilidad del carácter, la insensibilidad, mostrar depresión, timidez, testarudez, irresponsabilidad, apatía, actitud defensiva, engreimiento, etc. La comunicación es tan importante que cortarla es algo así como dejar a una ciudad aislada, sin luz, sin puentes, sin agua, sin comunicaciones.

Vivir es comunicarse; un ser humano que corta las relaciones físicas con el medio ambiente, perece; un ser humano que  corta las relaciones sociales de la comunicación con los demás también perece. Romper la comunicación dentro de la familia es todavía más grave. Todos necesitamos comunicarnos con los demás porque somos seres sociales; comunicarse con los otros es algo vital.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN  A FORMAR UNA BUENA PAREJA

FACTORES QUE CONTRIBUYEN A FORMAR UNA BUENA PAREJA

publicado julio 20, 2020

Pbro. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

 

Un primer factor que enumera Gerardo Pastor Ramos, sociólogo español, es el de la edad; la diferencia de edad (él unos pocos años mayor que ella, pero no demasiados) sí importa: traerá un cierto equilibrio en la madurez de ambos, por aquello que popularmente se afirma: ‘la mujer nace, el hombre se hace’. Muchos años de diferencia perjudica a la paridad de ambos esposos; puede surgir la tentación de considerar al menor de edad como si fuera un chiquillo(a).

Un segundo factor es la raza; cada raza tiene su cultura; incluso dentro del mismo país se dan diferencias notables entre costeños y personas del interior; el color puede traer también diferencias a causa del carácter de un color y de otro; para que una pareja de razas diferentes funcione bien, se deberá haber asimilado profundamente la cultura del otro para poder empatizar a fondo en la vida de pareja.

Un tercer factor es la cultura; elemento importante en la vida de pareja; es la igualdad en muchos aspectos, entre otros, la cultura; una cierta igualdad en la cultura de uno y otra es importante para la comunicación interpersonal, para emplear un mismo lenguaje académico en lo posible y para las relaciones sociales.

El factor religión también tiene su importancia para un encuentro más profundo de la pareja; una misma vivencia religiosa beneficiará la dimensión religiosa de la pareja y la de sus hijos.  Es diferente el matrimonio interconfesional entre personas de una u otra de las iglesias cristianas entre las que nos une un patrimonio común. La Sta. Sede ha hecho diversos acuerdos con las otras iglesias cristianas en vista al matrimonio “interconfesional”.  Sin embargo, no faltan las dificultades en los matrimonios interconfesionales.

  El nivel económico es también importante en función de crear un patrimonio común, unir los esfuerzos por mejorar el nivel material de la pareja en vista al futuro propio y de los hijos. Cuando se trata de un matrimonio civil es frecuente ver a la pareja optar por hacer cuentas económicas por separado; una tal actitud no augura una relación recíproca genuina; los intereses individuales pueden estropear la relación.

El factor académico, si bien no tiene una trascendencia mayúscula, sí tiene un valor especial; un cierto nivel aproximativo entre uno y otra favorecerá la comunicación interpersonal; unos mismos ‘hobbys’ culturales harán crecer la unidad de pareja y redundarán en bien de los hijos.

MENSAJE DEL SUPERIOR PROVINCIAL EN LA SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO REDENTOR

MENSAJE DEL SUPERIOR PROVINCIAL EN LA SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO REDENTOR

publicado julio 19, 2020

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO REDENTOR

Apreciados cohermanos.

Los redentoristas celebramos con alegría la solemnidad de nuestro titular, El Santísimo Redentor. El concepto de redención en la Sagrada Escritura muestra el querer de Dios para con su pueblo. Un texto emblemático que nos muestra el ser y quehacer de Dios es el de Éxodo 3, 5-10: … “Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias. Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel. Me refiero al país de los cananeos, hititas, amorreos, perezeos, heveos y jebuseos. Han llegado a mis oídos los gritos desesperados de los israelitas, y he visto también cómo los oprimen los egipcios. Así que disponte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo”.

La redención es un acto generoso de Dios para con su pueblo y Moisés se convierte en el medio para ella actúe de manera eficaz. Algunos aspectos importantes relevantes de este texto:

Un Dios que ve el sufrimiento de su pueblo en Egipto. No es un Dios distante y ocupado en otros menesteres, sino que está atento a ver las condiciones en las que se encuentra su gente: es gente oprimida a quien le han quitado su identidad, son NO PUEBLO, es decir SON NADIE.
Un Dios que escucha el clamor: la voz de los israelitas es de clamor porque sus capataces los obligan a perder su identidad, a ser un pueblo sin libertad y sin identidad.

Un Dios que conoce sus penurias: el verbo conocer en hebreo tiene sentido de intimidad, lo cual indica que los sufrimientos de su gente son los sufrimientos del mismo Dios.

Con Jesús, el rostro solidario y misericordioso de Dios se hace visible entre los hombres: Él es el Emmanuel, el Dios con nosotros. Es muy importante resaltar que se trata de Dios CON nosotros y no solamente ENTRE nosotros, lo cual indica que no se trata de una sola presencia o de la mirada de un simple espectador, sino de alguien que asume plenamente la realidad humana, para sacarla de las situaciones que le roban su identidad, como, por ejemplo, la pobreza, el dolor, el desarraigo cultural y sufrimiento en sus múltiples manifestaciones. En Jesús Dios se encarna para mostrar que es posible un mundo mejor, que hay “una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel” tal como lo expresa el texto del libro del Éxodo.

Como redentoristas, nuestro seguimiento radical se caracteriza por estar atentos para ver la realidad de nuestra gente que cada día se empobrece en los diferentes lugares de nuestra acción misionera, y por saber leer los signos de los tiempos. Un signo que debemos leer hoy es la pandemia del covid 19 que pasa dejando estelas de pobreza y de dolor en millones de personas; ellos son los “nuevos” pobres a quienes estamos llamados a servir.

De esta realidad surgen nuevos capataces que hacen más penosa y dolorosa su situación: servicio médico deficiente, despidos masivos, falta de oportunidades laborales, provecho político por parte de algunos dirigentes, cierre de empresas…

En este contexto la celebración de la fiesta del Santísimo Redentor, recobra mayor sentido. Estamos llamados a ser portadores de palabras de esperanza en cada uno de los lugares de nuestra acción pastoral y en cada uno de los destinatarios de nuestro quehacer misionero. En medio de esta crisis mundial es donde debemos ser misioneros audaces y creativos para usar los distintos medios que tenemos a nuestro alcance y decirles que Dios está CON NOSOTROS, que no se ha olvidado y que no es sordo a nuestras súplicas.

La Constitución General 20 describe nuestro deber ser: somos de fe robusta y esperanza alegre. Por lo tanto, no podemos dejar que la incertidumbre y el pánico nos embarguen. Jesús camina con nosotros, nos anima a no tener miedo y a seguir navegando con fortaleza a pesar de la tormenta.
En nombre del Consejo Provincial Extraordinario un saludo fraterno a todos ustedes querido cohermanos, en esta fiesta del Santísimo Redentor. Que vivamos con alegría este privilegio que el Señor Jesús ha tenido con nosotros al llamarnos a hacer parte de la Congregación del Santísimo Redentor.

Fraternalmente,

P. Luis Carlos Jaime Murillo, C.Ss.R.
Superior Provincial

LOS CUATRO ROSTROS DEL AMOR

LOS CUATRO ROSTROS DEL AMOR

publicado julio 7, 2020

Por: Pbro. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

El amor humano no se agota en un  solo rostro; el Documento de la Conferencia Episcopal Latinoamericana reunida en Puebla (México) en 1.979 se refirió a este tema en estos términos: “cuatro relaciones fundamentales de la persona encuentran su pleno desarrollo en la vida de familia: paternidad, filiación, hermandad, nupcialidad. Estas mismas relaciones componen la vida de la iglesia: experiencia de Dios como Padre, experiencia de Cristo como hermano, experiencia de hijos en, con y por el Hijo, experiencia de Cristo como esposo de la iglesia. La vida en familia reproduce estas cuatro experiencias fundamentales y las participa en pequeño: son los cuatro rostros del amor humano” (n. 583).  Comencemos por describir el rostro del amor nupcial o conyugal; Dios Creador al dar la existencia al varón y a la mujer los hizo partícipes del  amor que es Él mismo; de aquí que el varón es expresión del amor de Dios para con su esposa y ella es también expresión del amor de Dios para con su esposo; de manera que cada uno dice  al cónyuge: “Dios te ama así…  a través de la ternura, del cuidado, de la protección, de la entrega total, de la fidelidad.

Del amor conyugal surgirá el amor de padre para con sus hijos. También los esposos como padres dirán a sus hijos: Dios los ama así…  con  el amor paterno y materno, con la protección, con la educación, con el acompañamiento continuo durante el desarrollo de los hijos. Los hijos son un regalo para sus padres y al procrearlos están multiplicando la imagen de Dios en el mundo.

El amor filial nos recordará a Cristo, Hijo del Padre Celestial; Jesús de Nazareth siempre experimentó el amor de su Padre y nos enseñó también a nosotros a llamarlo ‘Padre’. Es significativo que haya un mandamiento para los hijos de amar a sus padres; en cambio, no hay un mandamiento que obligue a los padres a amar a los hijos. El ejemplo de Cristo como Hijo es paradigmático: “Yo hago siempre la voluntad de mi Padre”, lo dijo frecuentemente.

Finalmente, tenemos el amor fraterno: como brotes del mismo tronco generador nos une una relación especial. Siempre se ha reprochado en la historia el crimen de Caín al matar  su hermano Abel. En nuestro tiempo se ha  perdido mucho, lastimosamente, esta relación de hermanos. La baja de la natalidad ha reducido los hogares a dos o a un hijo. Con esto estamos empobreciendo la familia y estamos reduciendo también el número de hijos de Dios. También la violencia intrafamiliar está destruyendo la familia  por manos de la misma familia. La familia debe empeñarse en salvar estas cuatro relaciones fundamentales o rostros del amor humano. Salvar la familia hoy es salvar la humanidad del futuro.

EL AMOR CONYUGAL, PRINCIPIO VITAL DEL CONSENTIMIENTO

EL AMOR CONYUGAL, PRINCIPIO VITAL DEL CONSENTIMIENTO

publicado julio 7, 2020

Por: Pbro. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

Éstas son palabras del Papa Francisco. El amor conyugal, que un tiempo tuvo relieve especial, posteriormente perdió fuerza por causa del influjo del derecho romano sobre el derecho canónico de la iglesia que dio  prevalencia al concepto de ‘contrato’. Con el movimiento del Romanticismo en el siglo XVIII y, sobretodo, a partir del Concilio Vaticano II recuperó para la historia la importancia particular del amor.  La Constitución pastoral ‘Gaudium et spes’ del Concilio Vaticano II relievó el término ‘amor’ 25 veces; es significativo que el concilio haya usado un término profano ‘amor’ en vez del vocablo tradicional ‘caridad’. Las palabras introductorias del Papa Francisco marcan un hito particular: no es el consentimiento matrimonial el que da comienzo a una pareja sino el amor conyugal que se expresa mediante el consentimiento.

Zeiger, teólogo jesuita, mucho antes del Concilio Vaticano II  afirmó la primacía del amor: “el matrimonio nace del amor, se apoya y se funda en él, se consuma y perfecciona en el amor”. Todo lo que se diga del amor hace pensar que el amor es algo muy grande; y con razón, pues Dios es definido por el evangelista S. Juan como Amor: “Dios es Amor”. Y al crear al varón y la mujer los creó a su imagen y semejanza; por tanto capaces de amar, necesitados de será amados.

Hoy se ha llegado a afirmar que allí donde no hay amor conyugal verdadero no hay matrimonio: en  la Rota Romana, el Supremo Tribunal de la iglesia, han cursado varias causas matrimoniales por falta del amor auténtico en el momento de la celebración que han sido juzgadas como matrimonio nulo; se estudia la posibilidad de afirmar otro tanto en el caso de un matrimonio que, después de cierto tiempo, quizás años, llega a fracasar porque murió el amor en forma irremediable. El amor  no es algo automático; es una planta muy delicada que demanda un cultivo esmerado. El amor debe crecer, no debe morir; los esposos deben cultivar el amor, pues sus hijos se alimentarán con este amor.