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LOS CUATRO ROSTROS DEL AMOR

LOS CUATRO ROSTROS DEL AMOR

publicado julio 7, 2020

Por: Pbro. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

El amor humano no se agota en un  solo rostro; el Documento de la Conferencia Episcopal Latinoamericana reunida en Puebla (México) en 1.979 se refirió a este tema en estos términos: “cuatro relaciones fundamentales de la persona encuentran su pleno desarrollo en la vida de familia: paternidad, filiación, hermandad, nupcialidad. Estas mismas relaciones componen la vida de la iglesia: experiencia de Dios como Padre, experiencia de Cristo como hermano, experiencia de hijos en, con y por el Hijo, experiencia de Cristo como esposo de la iglesia. La vida en familia reproduce estas cuatro experiencias fundamentales y las participa en pequeño: son los cuatro rostros del amor humano” (n. 583).  Comencemos por describir el rostro del amor nupcial o conyugal; Dios Creador al dar la existencia al varón y a la mujer los hizo partícipes del  amor que es Él mismo; de aquí que el varón es expresión del amor de Dios para con su esposa y ella es también expresión del amor de Dios para con su esposo; de manera que cada uno dice  al cónyuge: “Dios te ama así…  a través de la ternura, del cuidado, de la protección, de la entrega total, de la fidelidad.

Del amor conyugal surgirá el amor de padre para con sus hijos. También los esposos como padres dirán a sus hijos: Dios los ama así…  con  el amor paterno y materno, con la protección, con la educación, con el acompañamiento continuo durante el desarrollo de los hijos. Los hijos son un regalo para sus padres y al procrearlos están multiplicando la imagen de Dios en el mundo.

El amor filial nos recordará a Cristo, Hijo del Padre Celestial; Jesús de Nazareth siempre experimentó el amor de su Padre y nos enseñó también a nosotros a llamarlo ‘Padre’. Es significativo que haya un mandamiento para los hijos de amar a sus padres; en cambio, no hay un mandamiento que obligue a los padres a amar a los hijos. El ejemplo de Cristo como Hijo es paradigmático: “Yo hago siempre la voluntad de mi Padre”, lo dijo frecuentemente.

Finalmente, tenemos el amor fraterno: como brotes del mismo tronco generador nos une una relación especial. Siempre se ha reprochado en la historia el crimen de Caín al matar  su hermano Abel. En nuestro tiempo se ha  perdido mucho, lastimosamente, esta relación de hermanos. La baja de la natalidad ha reducido los hogares a dos o a un hijo. Con esto estamos empobreciendo la familia y estamos reduciendo también el número de hijos de Dios. También la violencia intrafamiliar está destruyendo la familia  por manos de la misma familia. La familia debe empeñarse en salvar estas cuatro relaciones fundamentales o rostros del amor humano. Salvar la familia hoy es salvar la humanidad del futuro.

EL AMOR CONYUGAL, PRINCIPIO VITAL DEL CONSENTIMIENTO

EL AMOR CONYUGAL, PRINCIPIO VITAL DEL CONSENTIMIENTO

publicado julio 7, 2020

Por: Pbro. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

Éstas son palabras del Papa Francisco. El amor conyugal, que un tiempo tuvo relieve especial, posteriormente perdió fuerza por causa del influjo del derecho romano sobre el derecho canónico de la iglesia que dio  prevalencia al concepto de ‘contrato’. Con el movimiento del Romanticismo en el siglo XVIII y, sobretodo, a partir del Concilio Vaticano II recuperó para la historia la importancia particular del amor.  La Constitución pastoral ‘Gaudium et spes’ del Concilio Vaticano II relievó el término ‘amor’ 25 veces; es significativo que el concilio haya usado un término profano ‘amor’ en vez del vocablo tradicional ‘caridad’. Las palabras introductorias del Papa Francisco marcan un hito particular: no es el consentimiento matrimonial el que da comienzo a una pareja sino el amor conyugal que se expresa mediante el consentimiento.

Zeiger, teólogo jesuita, mucho antes del Concilio Vaticano II  afirmó la primacía del amor: “el matrimonio nace del amor, se apoya y se funda en él, se consuma y perfecciona en el amor”. Todo lo que se diga del amor hace pensar que el amor es algo muy grande; y con razón, pues Dios es definido por el evangelista S. Juan como Amor: “Dios es Amor”. Y al crear al varón y la mujer los creó a su imagen y semejanza; por tanto capaces de amar, necesitados de será amados.

Hoy se ha llegado a afirmar que allí donde no hay amor conyugal verdadero no hay matrimonio: en  la Rota Romana, el Supremo Tribunal de la iglesia, han cursado varias causas matrimoniales por falta del amor auténtico en el momento de la celebración que han sido juzgadas como matrimonio nulo; se estudia la posibilidad de afirmar otro tanto en el caso de un matrimonio que, después de cierto tiempo, quizás años, llega a fracasar porque murió el amor en forma irremediable. El amor  no es algo automático; es una planta muy delicada que demanda un cultivo esmerado. El amor debe crecer, no debe morir; los esposos deben cultivar el amor, pues sus hijos se alimentarán con este amor.

SALUDO DE CONDOLENCIAS A MONS. FRANCISCO CEBALLOS Y SU FAMILIA

SALUDO DE CONDOLENCIAS A MONS. FRANCISCO CEBALLOS Y SU FAMILIA

publicado julio 7, 2020

Los Misioneros Redentoristas en Colombia, expresan sus más sentidas condolencias al obispo de Riohacha, Monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, por el  fallecimiento de su señora madre Rosalbina Escobar de Ceballos.

Nos unimos en oración para dar gracias a Dios por la vida de la señora Rosalbina, para pedirle al señor que la reciba en su Reino y para suplicar el consuelo y la paz para la familia Ceballos Escobar.

La Santa Misa de Exequias de la señora Rosalbina será transmitida por el Facebook Diócesis de Riohacha. Ceremonia presidida por su hijo, el martes 7 de julio a las 4:30 p.m. en la Catedral de Armenia.

LA FAMILIA EN EL MOMENTO PRESENTE

LA FAMILIA EN EL MOMENTO PRESENTE

publicado junio 23, 2020

P. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

La familia evoluciona, y gracias a la capacidad de adaptarse a los tiempos y a las regiones, ha logrado sobrevivir. No han faltado los augurios pesimistas de algunos futuristas como ya se mencionó anteriormente; incluso, alguno de ellos se ha retractado y ha dicho: la familia no muere, la familia cambia.

Los estudiosos de la evolución de la familia presentan tres momentos particulares: la familia patriarcal o agraria; en ella primaba la jefatura del varón sobre la esposa, los hijos, la servidumbre; era una familia numerosa, pues el cultivo del campo demandaba muchas manos para el trabajo, tanto en casa como en la finca.

Un segundo tipo de familia es la familia nuclear o urbana; ahora se trata de una familia reducida en sus miembros, pocos hijos, viven en la ciudad y el primado lo tiene ya la pareja de esposos; los abuelos se quedaron en el campo y los hijos se ocupan ahora en las fábricas.

El tercer tipo es la familia ‘tercera ola’ como la llama Albin Stoffler, o la familia diversificada, es decir, muchos modelos de familia: la familia patriarcal, la familia nuclear, la pareja consensual, la pareja ‘gay’, los viudos(as), la familia del ‘hijo probeta’, el matrimonio civil, las madres solteras, los divorciados vueltos a casar, las familias recompuestas, etc.

De frente a esta diversidad, qué actitud tomará la iglesia: condenar indiscriminadamente?, tolerar indiscriminadamente?. No. Aquí viene la propuesta de la ‘convergencia’, es decir, que las diversas posiciones deberán esforzarse por orientarse hacia el modelo presentado desde el comienzo de la creación. Para realizar esta convergencia, el Papa Juan Pablo II y también el Papas Francisco han sugerido el ‘acompañamiento pastoral’.

Estas son las palabra del Papa Juan Pablo II: “los pastores y la comunidad eclesial se preocuparán por conocer tales situaciones y sus causas, caso por caso,  se acercarán a ellas con discreción  y respeto; se empeñarán en una acción de  iluminación paciente, de corrección caritativa y de testimonio familiar cristiano que pueda allanarles el camino hacia la regularización de su situación” (Familiaris consortio n.81) .

No es el momento de las condenas automáticas, sino de la misericordia y de aplicación del principio de  la ‘gradualidad’, o sea, acompañar a las familias en situación irregular, paso a paso, hacia la ‘convergencia’: caminar de una situación irregular hacia el modelo  que nos propone el creador: unidad, fidelidad, fecundidad.

LOS DERECHOS DE LA FAMILIA

LOS DERECHOS DE LA FAMILIA

publicado junio 23, 2020

P.  José Silvio Botero G., C.Ss.R.

Durante el Sínodo de Obispos sobre la familia hubo una moción en pro de una declaración de los derechos de la familia por parte de la iglesia; la ‘Familiaris consortio’ en el n. 46 hizo una primera propuesta de 14 derechos dela familia; posteriormente, en 1.983 la Santa Sede publicó la llamada ‘Carta de los derechos de la familia” que incluye Introducción, un preámbulo, los 12 artículos y las fuentes doctrinales que inspiraron esta carta

Desafortunadamente esta Carta no ha sido lo suficientemente divulgada  como para  que todas las familias sean conscientes de sus derechos y los urjan a las instituciones correspondientes; de este modo la familia no solo es sujeto de deberes; es también sujeto de derechos; de aquí la gran utilidad de dar a conocer tales derechos. La Carta es explícita en afirmar que “propone con confianza este documento a la atención de las organizaciones internacionales e intergubernamentales que, por su competencia y su acción en la defensa y promoción de los derechos del hombre, no pueden ignorar o permitir las violaciones de los derechos fundamentales de la familia”.

Enumerando brevemente estos derechos de la familia, son los siguientes: derecho a elegir libremente su estado de vida; el matrimonio no puede ser contraído sin el libre y pleno consentimiento de los esposos; los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir  sobre el intervalo entre los nacimientos; la vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde la concepción; por el hecho de haber dado la vida a los hijos, los padres tienen el derecho originario  e inalienable de educarlos; la familia tiene derecho de existir y progresar como familia; cada familia tiene el derecho de vivir  libremente su propia vida religiosa en el hogar; la familia tiene el derecho de ejercer su función social  y política en la construcción de la sociedad; la familia tiene el derecho de poder contar con una adecuada política familiar por parte de las autoridades públicas; las familias tienen derecho a un orden social y económico en el que la organización del trabajo permita a sus miembros vivir juntos y que no sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud y estabilidad; la familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar; las familias de emigrantes tienen derecho a la misma protección que se da a otras familias. Estos 12 artículos tienen, a su vez, diversos acápites que explicitan mejor su contenido.

Conocer los derechos de la familia y poder urgir la aplicación de ellos, contribuirá a que las familias puedan desarrollar plenamente el plan creador Dios para ellas.