Jesús Redentor

Los redentoristas somos llamados a continuar a la presencia de Cristo y su misión redentora en el mundo (Cfr. 23). Nuestro paradigma a seguir es el ejemplo de Jesús que anuncia el Evangelio a los pobres y se compadece de los necesitados.
La redención vivida por Jesús no se refiere sólo a los últimos minutos de su vida, sino que se enmarca en la existencia toda del Hijo de Dios en nuestra tierra. San Alfonso deducía que toda la obra de Jesús se debía al ilimitado amor de Dios por los seres humanos, amor que se manifiesta desde el momento mismo de su Encarnación y que se llevará a plenitud gracias a la Resurrección.
De este modo, al hablar de Jesús redentor,  nos acercamos al principio de compasión-liberación que Jesús procura en su relación con Dios y con sus hermanos. Entendemos que este acto implica el asumir el sufrimiento y el dolor de los más abandonados y el de luchar por la dignidad del ser humano para sanar las heridas de este mundo.
Jesús redentor asume la causa de los pequeños, a imagen del Dios Goel que toma como suyas las causas de los indefensos. Dios en Jesús es el protector de los pobres y de los vulnerables, de los pecadores y de los enfermos. Su vida toda es testimonio de justicia y solidaridad con quienes se sienten rechazados por la sociedad. 

Oración

«Oh Dios,queconstituisteRedentordelmundoatuUnigénito,yporél,vencidalamuerte,nos restituistemisericordiosamentealavida;concédenosque,alcelebraresostusbeneficios,nos adhiramosaticonamorconstante,yseamosenriquecidosconlosfrutosdelamismaRedención.»

-Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.-

Los Redentoristas continuadores de la misión del Redentor

Continuadores de Jesús redentor, entendemos que su misión fue:

  • Cercana al pueblo
  • Inserta en las necesidades más difíciles.
  • Restauradora de la dignidad humana.
  • Sanante ante tan diversas heridas personales y comunitarias.
  • Itinerante y disponible allí donde otros no pueden ir.
  • Promotora de justicia y fraternidad.
  • En busca de la instauración del Reino de Dios.
  • En clave de benignidad, misericordia y perdón, pues muestra la infinita ternura de Dios Padre

De este modo, en este siglo XXI, los redentoristas nos comprometemos a seguir el camino trazado por Jesús.

LITURGIA

Se celebra el Tercer domingo de julio bajo el título de Solemnidad para todos los miebros de la Congregación del Santísimo Redentor. Así recordamos las palabras del lema del Instituto: “En Él hay abundante Redención”, respuesta que se dará en el salmo de la Eucaristía. El Evangelio de la celebración es tomado del capítulo 3 de san Juan (diálogo de Jesús con Nicodemo) en donde se enuncia la causa de su misión: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3, 13-18. 21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En cambio, el que realiza la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor.
CREER EN JESÚS REDENTOR

(extracto tomado de: http://www.santisimoredentor.org/madrid/?p=4320)

  • Estar convencido que Jesús es el enviado del Padre (Jn 3,17; 4,34) que con su encarnación, vida y mensaje; pasión, muerte y resurrección nos ha liberado del pecado y ha restaurado nuestra amistad con Dios Padre.

  • Que, por su medio, el Padre se ha revelado plenamente como: Un Padre amoroso que sólo desea el bien y la felicidad nuestra.

  • Que Dios quiere nuestra salvación y nos la ofrece de modo gratuito, a través de su Hijo, El Santísimo Redentor.