Oración de san Alfonso al Redentor

«Bien veo, mi divino Redentor, que mi corazón es indigno de ser por ti acogido, ya que te ha abandonado para amar a las criaturas; pero también veo que, a pesar de esta traición, me lo estás reclamando todavía: por eso, con toda la fuerza de mi voluntad, quiero consagrártelo y te lo doy. Dígnate, pues, inflamarlo por completo en tu santo amor; haz que desde ahora no ame ya ninguna otra cosa que a ti, Bondad infinita, digno de infinito amor. Te amo, Jesús mío; te amo, soberano Bien mío. Te amo, único amor de mi alma.

Oh María, Madre mía, tú eres la «Madre del amor hermoso», alcánzame la gracia de amar a mi Dios; de ti lo espero»