DOMINGO DE RAMOS – 2020

DOMINGO DE RAMOS – 2020

 Ciclo A

5 de abril de 2020

Pbro. José Humberto Toro Palacio, C.Ss.R.

(Mt 27, 11-54)

 La lectura de la pasión del Señor en el Domingo de Ramos nos muestra siempre lo que es el verdadero amor. Este amor que Jesús nos da en el Calvario es el amor que redime, el amor que salva, el amor que se entrega hasta las últimas consecuencias. Es el amor que no merecemos, pero es el amor que necesitamos. Su amor dejó escritos dos mensajes en las llagas de su cuerpo: lo grave que es el pecado y lo inmenso que es el perdón de Dios.

Pero hay algo que es inaudito y es que Dios nos manifieste su amor por medio del sufrimiento. Los seres humanos rechazamos el dolor de forma instintiva y apartamos los ojos de algo que sea doloroso. La Semana Santa que iniciamos hoy nos invita a que miremos el escándalo de un hombre que muere en una Cruz por amor a nosotros. Pero la pregunta que viene a nuestra mente es ¿En qué nos ayuda mirar el dolor inmenso de Cristo si nosotros ya tenemos bastantes sufrimientos?

Todas las familias albergan un dolor, todos los seres humanos cargamos un sufrimiento y por ello se hace indispensable mirar al Cristo sufriente para que nos enseñe a lidiar con estos dolores. En esa entrega, en esa paciencia, en esa sangre derramada Jesús nos está mostrando que hay dos caminos. Uno falso; que es la violencia, el orgullo, el egoísmo, la traición, la mentira y un camino verdadero; que es la oración, la humildad, el servicio, el perdón, la fidelidad.

Contemplar la cruz nos ayuda a recordar el inmenso amor de Dios por nosotros que llega incluso hasta la muerte, pero también nos descubre las consecuencias del pecado que lleva al Hijo de Dios a tener que sufrir y morir.

San Mateo es el evangelista que nos ha contado hoy la Pasión de Jesús. Y podemos ver al menos unas tres características propias con respecto a los otros evangelios.

  • San Mateo es el único evangelista que nos cuenta el desenlace de la vida de Judas, que terminó ahorcándose al reconocer que había actuado equivocadamente. Esto, sin embargo, no nos autoriza para emitir ningún juicio condenatorio sobre la situación final de Judas. Es un hecho que está ahí y que nos debe servir como advertencia.
  • El segundo dato propio de San Mateo es el referente al sueño que tiene la esposa de Poncio Pilato, donde dice ella que ha sufrido mucho con ese hombre porque es un justo. Pilato tan amigo de supersticiones no tiene en cuenta estas palabras. Vemos como Dios usa todos los recursos, aún aquellos que nos parecen “inadecuados” pero quizá son los únicos que sabemos leer, para llamarnos a la conversión. Pero Pilato se endureció y permitió la muerte de Jesús.
  • El tercer dato que nos trae San Mateo es la “segunda” parte de la tentación que inició Satanás allá en el desierto y que ahora trata de concluir cuando Jesús está en la Cruz. Aquí los adversarios de Jesús le insultan diciéndole que si es Hijo de Dios que baje de la Cruz y creerán en él. Pero Jesús una vez más vence a Satanás mostrando una fidelidad incondicional al Padre y entrega su vida en la Cruz. Bendito sea Jesús.

Los que pasaban lo insultaban, moviendo la cabeza y diciendo: -El que derriba el santuario y lo reconstruye en tres días que se salve; si es Hijo de Dios, que se baje de la Cruz” (Mt 27, 39-40).

Estos versículos nos ayudan a descubrir el verdadero significado que tiene el Domingo de Ramos; que Jesús es Rey y el Mesías de Dios. Los paisanos de Jesús parece que no lo entendieron. Los que pasaban miraban aquel espectáculo y seguían de largo, otros solo lo insultaban. Hoy tenemos que preguntarnos si ¿nosotros somos también de los que pasamos frente a Cristo y no nos dejamos interpelar por él, si seguimos nuestro camino entretenidos en nuestros negocios, en nuestros asuntos y no tenemos tiempo para detenernos frente a la cruz?

Aquellas personas le pedían que se salvara a sí mismo y bajara de la Cruz y creerían en él (Mt 27, 42). Esto revela la idea que ellos tenían del Mesías, del ser Hijo de Dios. Estaban en un error porque creían que ser Hijo de Dios, ser rey; es ponerse él en primer lugar, salvarse a sí mismo, velar por los propios intereses y dejar a los demás en segundo lugar.

Esa es la mentalidad de los poderosos, ponerse siempre en primer lugar, solucionar primero sus problemas y no importa nada más. Que cada cual se las arregle como pueda.

Que se salve a sí mismo y creeremos en él” eso significa que ellos creen en uno que sea tan poderoso como ellos, que piense como ellos, que utilice el poder en la forma como ellos están acostumbrados, que se sirva a sí mismo. No están dispuestos a creer en alguien que sea inferior.

Cristo piensa que ser poderoso es poder servir y poder ayudar. Ser mesías, es ayudar y salvar a los demás.

Si queremos entrar en la “Semana Santa” debemos entender que el verdadero poder es el que tiene Cristo; que es para servir a los demás. Todos los recursos materiales que tienes, todos los talentos que posees, todas tus habilidades son para ponerlas al servicio de los demás, de lo contrario no entendemos nada de lo que es ser cristiano, no tenemos nada que ver con Cristo.

Si solo venimos a las celebraciones de Semana Santa con la intención de ganarnos la voluntad de Dios para que utilice su poder en favor nuestro y poder seguir así buscando nuestros intereses, no vamos a lograr nada por un lado y por el otro, no le vamos a encontrar sentido a los gestos que realiza Jesús, nos parecerá una tontería eso de lavar los pies de los discípulos, no se valorará que él quiera morir en la cruz, no apreciaremos el tiempo que Jesús pasa en el sepulcro y será solo un espectáculo la Pascua. Ninguno de estos acontecimientos le agregará sentido a la vida. Habremos pasado de largo como los paisanos de Jesús frente a él y no nos detendremos a mirar que un hombre a muerto en la cruz solo por amor a nosotros.

Este Domingo de Ramos nos deja como ejemplo que la forma de vencer este mundo es tomando la enseñanza de Jesús, de dar la vida por el otro, de servir sin límites, de poner hasta nuestra última gota de sangre al servicio del otro, especialmente del que sufre, del pobre, del excluido, del marginado, del pecador, de todos los seres humanos.